logo3

NOTE! This site uses cookies and similar technologies.

If you not change browser settings, you agree to it.

I understand

For acne

El acné es una afección dermatológica que principalmente afecta al rostro, aunque también puede hacerlo a la espalda y al pecho. Es muy frecuente entre los adolescentes, aunque también puede presentarse en adultos, especialmente en adultos jóvenes.

El acné consiste en una obstrucción de los poros de la piel debido a una hiperactividad de la glándula sebácea, lo que genera un exceso de grasa que, junto con otras sustancias, obstruye el poro.  Esto impide que salgan las células muertas y las bacterias de la glándula sebácea, acumulándose en su interior y generando puntos blancos que más tarde se convertirán en espinillas.

El Aloe Vera para el acné actúa de diversas maneras, que dependerán también del uso que se haga de la planta y de las presentaciones que ésta tenga. Al poseer propiedades calmantes, astringentes, antiinflamatorias, antibacterianas y contener vitaminas, el Aloe Vera para el acné es un tratamiento muy poco agresivo, eficaz y asequible.

Así, ayuda a regular la grasa gracias a sus propiedades astringentes, promueve el crecimiento de las células sanas a la vez que ayuda a la eliminación de las enfermas y evita que las células muertas se acumulen, manteniendo de esta manera el poro limpio. Además, es útil para suavizar las cicatrices que el acné puede llegar a provocar en la piel.

Las aplicaciones más frecuentes del Aloe Vera para el acné suelen ser en gel, mascarillas, jabones y cremas hidratantes, pero también existe la posibilidad de beber su jugo con el fin de desintoxicar el organismo, lo que se traducirá en un mejor estado de la piel en general. Otra opción es la aplicación del gel en aquellas zonas afectadas por el acné, siendo imprescindible la previa limpieza para lo que sería muy recomendable hacerlo con un jabón de aloe vera, ya que limpia en profundidad y no reseca.

También es posible elaborar una mascarilla mediante la gelatina que se encuentra en la hoja de la planta de Aloe, dejándola actuar unos minutos y retirándola después, hidratando a continuación la piel para que un exceso de sequedad no produzca un efecto rebote al intentar compensar la piel la ausencia de hidratación con una mayor producción de grasa.